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viernes, 17 de enero de 2014

El Método Avanza y la Ataxia de Friedreich

La ataxia de Friedreich es una enfermedad hereditaria con un patrón de herencia autosómica recesiva. Es una enfermedad neurodegenerativa que causa en quienes la padecen un deterioro progresivo del cerebelo y ganglios espinales dorsales.
El cerebelo es una región del encéfalo cuya función principal es integrar las vías sensitivas y las vías motoras. Existe una gran cantidad de haces nerviosos que conectan el cerebelo con otras estructuras encefálicas y con la médula espinal. El cerebelo integra toda la información recibida para precisar y controlar las órdenes que la corteza cerebral manda al aparato locomotor a través de las vías motoras, es decir, entre el cerebelo y el córtex motor hay conexiones importantes que permiten al cerebelo desempeñar un papel fundamental en la coordinación de los movimientos.
Los ganglios de las raíces dorsales o ganglios espinales son un grupo de nódulos situados en las raíces dorsales o posteriores de los nervios espinales y donde se alojan los cuerpos de las neuronas de la vía aferente del sistema nervioso periférico.
La degeneración de estas áreas provoca en los afectados una pérdida progresiva de las funciones necesarias para una autonomía personal como pérdida de sensibilidad, descoordinación en los movimientos, escoliosis, disfagia o dificultad para tragar, disartria o alteración en la articulación de las palabras, y a veces diabetes y problemas cardiovasculares.
Al ser una enfermedad neurodegenerativa no se puede curar, pero la estimulación ayuda a mejorar los síntomas y aumentar la movilidad.
En Método Avanza combina diferentes terapias para dar estimulación en las vías aferentes, es decir, en el área de la visión, en las del lenguaje y audición y en la del tacto y propiocepción, de esta manera, propiciamos las conexiones entre el cerebelo y los ganglios basales con la corteza cerebral.
Debido a esto mejoran la sensibilidad,  la coordinación de los movimientos, la deglución y la articulación de las palabras.
Tras una evaluación funcional, diseñamos un programa de ejercicios sensoriales que enseñamos a la familia para que lo puedan realizar cómodamente en su domicilio, de manera diaria, y que iremos revisando cada tres meses para ir ajustando los ejercicios a la evolución de la enfermedad.
Esta forma de estimulación sensorial es compatible con cualquier otro tipo de intervención y aconsejamos iniciarla cuanto antes para poder retrasar los síntomas de la enfermedad.

Al ser una enfermedad neurodegenerativa, puede haber cierto escepticismo sobre la efectividad de la estimulación, pero sabiendo que las neuronas se conectan gracias a la estimulación y que la estimulación sensorial es la más efectiva para crear nuevas rutas, es evidente que los síntomas de la enfermedad se van a ralentizar.

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