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domingo, 20 de enero de 2013

Reflejo de Moro


El reflejo de Moro es una respuesta involuntaria ante una situación que puede ser de peligro en cualquiera de los sentidos (visión, audición, tacto o vestibular), por lo que en un bebé produce huída o llamadas de atención para que le pongan a salvo. De adultos es muy importante para poner la vida a salvo en casos de peligro, por ejemplo vamos cruzando la calle y de repente aparece un coche y nos pita, la respuesta de supervivencia es salir corriendo pero en las personas que no ha madurado este reflejo se quedan en mitad de la carretera como bloqueadas, no saben si ir hacia una acera o la otra, no son capaces de poner su vida a salvo y o frena el coche o les atropella.

Aparece a las 9 - 12 semanas de gestación (tras el reflejo del Miedo Paralizador, que se integrará en el primer trimestre de embarazo) y tiene que ser integrado entre los 2 y los 4 meses de vida para dar paso al reflejo de sobresalto (reflejo de Moro adulto).

El reflejo del miedo paralizador es un reflejo intrauterino, esto quiere decir que no nacemos con él, si no que tiene que ser integrado en el útero, en el primer trimestre de embarazo. Si tenemos un embarazo no deseado o con mucho estrés, puede que el feto no integre este reflejo, lo que provocará en la persona respuestas de pánico o miedo extremo ante diferentes situaciones, producirá parálisis motora y falta de respuesta a los estímulos externos.
Suelen ser personas con baja tolerancia al estrés, hipersensibles en todos los sentidos, muy tímidas, con comportamientos obsesivos o desafiantes, poco equilibrio, confusión auditiva, muchos miedos…
Es frecuente que este reflejo lo tengan presente los niños adoptados y los embarazos no cuidados adecuadamente en el primer trimestre, o con mucho estrés, también suele estar asociado a niños con rasgos autistas. El doctor Harald Blomberg lo relaciona con la presencia, cada vez mayor, de teléfonos inalámbricos, móviles, wifi, etc.

El reflejo de Moro se desarrolla en la semana 28, cuando se produce hay una respuesta física que consiste en una activación instantánea del sistema, seguido de una inhalación profunda o susto momentáneo acompañado de una apertura de brazos (ya de adultos sería un pequeño sobresalto, por eso quiénes no lo han inhibido de forma correcta son personas que se asustan exageradamente), seguido de una espiración a la vez que se cierran los brazos (a veces aparece el llanto) y el sistema nervioso simpático se activa y empieza a segregar las hormonas del estrés, aumenta la tasa respiratoria, así como el pulso y la presión sanguínea para bombardear más rápido y que llegue mayor cantidad de oxígeno, también se puede producir un enrojecimiento de la piel como consecuencia de todo esto. Puede haber llanto o enfado.

El reflejo de Moro está provocado por un suceso imprevisto o inesperado por cualquiera de los sentidos, así puede estarlo por un cambio brusco de posición, al estimular el laberinto, o por un sonido inesperado, o un cambio de luz en el campo visual o a través del tacto por un cambio brusco de temperatura, dolor, o tactilidad.  Por eso, son personas a las que no les gustan las sorpresas y les es fácil seguir una rutina.
Juega un papel muy importante en el desarrollo del mecanismo respiratorio del bebé en el útero y facilita la primera respiración al nacer. El bebé no puede discriminar si la amenaza es real o irreal así que siempre darán respuesta por si acaso (timbre, portazo, teléfono…)

Si el reflejo no se ha integrado pasados los 4 meses de vida provoca mucha hipersensibilidad a los diferentes estímulos en uno o varios sentidos, lo que produce incapacidad para discriminar un estímulo importante por encima de los que no lo son tanto en uno o varios sentidos.
 Provoca que el organismo esté en constante alerta, por ello se liberan la adrenalina y el cortisol (hormonas del estrés) y esto hará que su sistema inmunológico no funcione bien, por lo que serán más vulnerables a las reacciones alérgicas (ya sea a cosas del ambiente, como a alimentos o medicamentos) e infecciones.
Si el reflejo de Moro no se ha integrado de forma correcta, la persistencia de este en un adulto se verá por problemas vestibulares, dificultad de equilibrio y coordinación, mareos en coche u otros medios de transporte. Por problemas de percepción visual, tanto al coordinar la vista con el movimiento como la incapacidad de discriminar estímulos. Puede haber una pobre reacción pupilar a la luz. La pupila es un músculo que se contrae o dilata según la luz del ambiente para permitir que llegue información al cerebro y cuando no funciona a la velocidad adecuada puede crear problemas de fotosensibilidad o cansancio al leer y estudiar principalmente bajo luz fluorescente (como la que suele haber en los colegios). También puede causar problemas para mantener la visión binocular (con los dos ojos a la vez) en la lectura, lo que hará que su lectura no sea buena. A nivel auditivo también se puede ser hipersensible y tener dificultad para discriminar los sonidos. Por ejemplo, la persona que no es capaz de discriminar bien auditivamente y cuando estamos en un lugar público es incapaz de enterarse de la conversación que estamos manteniendo porque oye todas las conversaciones que hay en el local. O el niño que está en clase y no es capaz de enterarse de lo que explica la profesora porque, al no discriminar, está oyendo por igual a los compañeros que susurran en el pupitre de al lado, los pájaros que cantan en la ventana, los niños que juegan en el patio... Suelen ser personas con una pobre resistencia física y a las que cualquier cambio o sorpresa les produce incomodidad por la respuesta exagerada que da su organismo.

Tanto el reflejo del miedo paralizador como el de Moro están muy relacionados con diferentes emociones, como ansiedad, cambios de humor, dificultad para tomar decisiones, inseguridad, baja autoestima…

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